Ante los recortes en los beneficios de SNAP, las despensas de alimentos enfrentan una mayor demanda
Montaje de voluntarios de despensas de alimentos en tres despensas de los suburbios del suroeste de Chicago, fotografiados a fines de la primavera, distribuyendo sus productos o inventario de productos enlatados a los residentes locales debido a una mayor necesidad tras los recortes de SNAP. NaBeela Washington/15West y Cicero Independiente
Por Nati Madrigal and Georgia Rau
Traducido por Gisela Orozco
Este reportaje se realizó en colaboración con 15 West.
Durante los últimos cuatro años, José Juárez y su familia han visitado la Despensa de Alimentos Cicero-Berwyn-Stickney cada dos semanas para ayudar a alimentarse a sí mismo y a sus cinco hijos. Juárez cita la constante disminución de los beneficios de SNAP (Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria) como la razón por la que tuvo que buscar asistencia adicional en otros lugares.
Para Juárez y para muchas personas en su posición, las despensas de alimentos no son simplemente un recurso adicional o una red de seguridad, sino una necesidad esencial para la supervivencia.
A partir del 1 de mayo de 2026, los cambios de SNAP han restringido la asistencia alimentaria a hasta 150,000 hogares de Illinois, afectando desproporcionadamente a familias inmigrantes y hogares sin dependientes.
En áreas como Berwyn y Cicero, donde los inmigrantes representan el 32.8% de la población en ambas ciudades, las consecuencias son particularmente notables, dejando a muchos hogares susceptibles a los nuevos criterios de elegibilidad. La inseguridad alimentaria ya ha sido una preocupación grave en estas comunidades.
En 2023, un promedio del 29.3% de las personas en Berwyn y Cicero informaron que no tenían suficiente comida y no podían comprar más, según Data USA. Sin embargo, a medida que crece la incertidumbre, también crece la determinación de los residentes y los grupos que luchan contra el hambre. Dado que los recortes de SNAP y los cambios en los programas limitan el acceso a la ayuda alimentaria, las despensas locales se están convirtiendo en un salvavidas aún más valioso para los hogares en dificultades.
Entre estas despensas se encuentran Mano a Mano Unidos, Cicero-Berwyn-Stickney Food Pantry y Heart2Heart Food Mart, que tienen algo en común: se esfuerzan por garantizar que nadie se vea obligado a soportar el hambre por sí solo. Estas organizaciones apoyan a los residentes que experimentan inseguridad alimentaria mediante la distribución de alimentos, la extensión comunitaria y la asistencia sin costo. Sus historias brindan una mirada más cercana a las personas y los servicios que trabajan incansablemente para mantener alimentadas a las familias locales.
Mano a Mano Unidos (MAMU)
Cicero Independiente se puso en contacto con Mano a Mano Unidos para solicitar fotografías y entrevistas con beneficiarios y voluntarios, pero no hemos recibido respuesta.
Durante el apogeo del Operativo Midway Blitz, Patricia Gamboa y Rachel Breve pasaron semanas repartiendo alimentos a residentes que temían salir de sus hogares, y decidieron que ya no querían quedarse de brazos cruzados. Rachel preparaba las bolsas, Patricia anotaba las direcciones y ambas se dividían las tareas para llevar víveres a familias necesitadas.
Lo que comenzó como una red informal de distribución para familias inmigrantes se convirtió rápidamente en Mano a Mano Unidos (MAMU), una organización que ayuda a cualquier persona necesitada, proporcionando alimentos, ropa, mochilas, productos de higiene y otros artículos esenciales a individuos y familias, sin restricciones de ubicación ni requisitos de elegibilidad relacionados con la vivienda o el estatus legal.
La asistencia se ofrece mediante una combinación de citas y visitas sin cita previa —a diferencia de las distribuciones tradicionales semanales o mensuales limitadas a residentes locales— y no se exige prueba de identidad ni de residencia; este aspecto resulta especialmente útil, ya que muchos bancos de alimentos tradicionales pueden restringir la ayuda según el lugar de residencia del beneficiario. Los voluntarios responden con frecuencia a solicitudes de emergencia para cubrir necesidades como alimentos, pañales y fórmula para bebés. Los residentes pueden solicitar ayuda llamando al (847) 201-1521.
Breve describe su incorporación a la organización como un proceso orgánico, moldeado por un compromiso de toda la vida con el servicio.
“Siempre he realizado trabajo comunitario... si surge una necesidad, ahí estoy”, comentó. “No puedo ver una necesidad sin hacer nada al respecto”.
Esta mentalidad se ha convertido en el pilar de MAMU. En los inicios de sus operaciones, Gamboa y Breve llegaron incluso a viajar hasta Minneapolis durante el Operativo Metro Surge para entregar comestibles —muchos de ellos comprados por ellas mismas— a familias necesitadas.
“Servimos y repartimos lo que recibimos”, afirmó Breve. “Cuanto mayor es la necesidad, más rápido actuamos”.
Actualmente, la despensa de alimentos depende de las contribuciones de residentes, iglesias y grupos asociados, contando con el apoyo de donantes y voluntarios de los suburbios del oeste, como Oak Park, LaGrange, Brookfield e Hinsdale.
Al mismo tiempo, la demanda en la comunidad va en aumento. Beve señaló que las familias le han comentado que están recibiendo menos apoyo debido a los cambios en los beneficios de SNAP y al creciente estrés económico.
“La gente dice: ‘antes recibíamos 250 o 300 dólares [en beneficios]’ y ahora recibe unos 90”, comentó. Las donaciones en efectivo han cobrado una importancia creciente, ya que permiten a los voluntarios adquirir artículos de primera necesidad específicos cuando se agotan los suministros donados.
En esencia, Mano a Mano Unidos se basa en un principio sencillo: responder a las necesidades lo antes posible, sin barreras, juicios ni trámites burocráticos innecesarios, como solicitudes, demoras en el procesamiento, restricciones de elegibilidad por estatus migratorio o requisitos de empleo y residencia, entre otros.
Esta estrategia ha ayudado a la organización a generar confianza entre los miembros de la comunidad que podrían mostrarse reticentes a buscar ayuda. Beve destacó que el objetivo del banco de alimentos es crear un ambiente cálido y acogedor donde las personas se sientan cómodas solicitando asistencia durante situaciones de dificultades económicas, inestabilidad habitacional o inseguridad alimentaria.
“Nadie debería avergonzarse de venir a pedir ayuda”, comentó. “Para eso estamos aquí»”.
A medida que las dificultades económicas continúan afectando a los hogares de Berwyn, Cicero y otras zonas, Breve señaló que la organización mantiene su compromiso con su misión fundamental. Ya sea bajo la dirección de sus fundadores o de una futura generación de voluntarios, Mano a Mano Unidos tiene la intención de seguir ayudando a la comunidad mientras persista la necesidad.
“Mientras exista una necesidad”, declaró Breve, “nosotros la cubriremos”.
Despensa de Cicero-Berwyn-Stickney
Montaje de los voluntarios del Cicero-Berwyn-Stickney (CBS) Food Pantry durante su día de despensa de alimentos, el martes 26 de mayo de 2026. NaBeela Washington / 15 West y Cicero Independiente
Carol Nenne, de 70 años, ha formado parte de la Despensa de Alimentos de Cicero-Berwyn-Stickney (CBS) desde sus inicios, a mediados de la década de 1980, cuando comenzó como una simple estantería de alimentos gratuitos. Actualmente, Nenne se desempeña como tesorera y como enlace con la junta directiva de la organización.
“Simplemente vi una necesidad en nuestra comunidad; nuestra iglesia empezó a involucrarse y yo también lo hice”, comentó Nenne.
En medio de los recortes a los beneficios del programa SNAP, el personal del CBS —como Nenne— sigue ayudando a la comunidad en primera línea, encontrando satisfacción en los pequeños logros. Nenne recuerda una anécdota del mes pasado sobre un hombre que acudió al banco de alimentos. El CBS ofrecía a los usuarios pollo, carne molida, pescado y salchichas.
“Él comentó: ‘Ay, no sé cuál elegir’, y nosotros le respondimos: ‘No, no, puede llevarse una de cada cosa’; entonces, simplemente se puso a llorar”, relató Nenne.
Hace dos años, la despensa de alimentos atendía en promedio a 120 familias por semana y su alcance ha crecido aproximadamente un 40% en los últimos años. Ahora, el CBS distribuye entre 8,000 y 10,000 libras de alimentos y abastece a unas 175 familias semanalmente, según indicó Nenne. Ella atribuye este crecimiento, en parte, a los recortes en la asistencia alimentaria implementados por la administración de Trump.
Montaje fotográfico de los alimentos del banco de alimentos de Cicero-Berwyn-Stickney (CBS) durante su reparto del martes de 26 de mayo y del 2 de junio de 2026. NaBeela Washington / 15 West & Cicero Independiente
“Especialmente desde que los beneficios de SNAP prácticamente han desaparecido, hay muchas personas que necesitan ayuda ahora más que nunca”, afirmó Nenne.
“Tengo que buscar ayuda en otros lugares porque la asistencia que recibíamos disminuyó”, dijo Juárez. “Así que más que nada, tenemos que buscar otras opciones para sobrevivir”.
Con la ayuda del Greater Chicago Food Depository (GCFD) y de organizaciones locales, CBS ha mantenido los servicios para su comunidad. El GCFD ha sido “extremadamente generoso” con las entregas, señaló Nenne. La oficina de correos local, las escuelas y las iglesias contribuyen mediante campañas de recolección de alimentos y grupos de voluntarios.
La CBS opera en el sótano de la iglesia luterana Getsemaní de Cicero, ubicada en el 1937 al sur de 50th Ave., aunque también ofrece entregas de alimentos a personas con dificultades de movilidad. La distribución se realiza los martes de 10 a.m. al mediodía y los usuarios pueden acudir a la despensa cada dos semanas. El servicio está dirigido a residentes de Cicero, Berwyn, Stickney o Forest View, según su sitio web. CBS también facilita carritos y cajas para que los residentes transporten sus alimentos.
Juárez recomienda a los residentes consultar la página de redes sociales de CBS para ver qué productos ofrecen.
Nona Szuck comenzó a trabajar como voluntaria en CBS en el 2025. Al igual que muchos voluntarios de la despensa, empezó a acudir al lugar para recibir ayuda alimentaria. También ha notado que los recortes al programa SNAP han afectado “tremendamente” la necesidad de asistencia alimentaria en la comunidad.
“Se percibe una necesidad legítima —o lo que yo considero una necesidad legítima—, y con los recortes en los servicios y en el personal voluntario, veremos más casos así”, dijo Szuck.
Nenne opina que la presencia de ICE en la comunidad ha disuadido a algunas personas de salir de sus casas, lo que ha frenado el impacto de los recortes de SNAP en CBS. Ahora, la gente necesita más ayuda, pero muchos temen recibirla.
Aun así, la gente no suele llevarse más de lo que considera necesario.
“Vemos a muchas personas que, si ya tienen algo, no se llevan más”, comentó Szuck. ‘Dicen: ‘mejor se lo dejo a otros que lo necesiten’”.
Heart2Heart Food Mart
Montaje del personal de Heart 2 Heart y de los asistentes a la despensa de alimentos el 26 de mayo de 2026. NaBeela Washington / 15 West y Cicero Independiente
El centro de distribución de alimentos Heart 2 Heart (H2H) atiende a personas de toda el área metropolitana de Chicago. En H2H, el personal intenta conocer a los usuarios a nivel personal, bromeando con ellos y acompañándolos mientras recorren las instalaciones, comentó David Walker, Jr.
Hace unos meses, H2H atendía a unas 100 personas por semana. Tras los recortes en el acceso a la tarjeta Link, esa cifra aumentó a 250, señaló Walker.
“Lo vimos como algo positivo, ya que representa una oportunidad para ayudar a más familias de la comunidad”, afirmó Walker.
Entre las muchas personas a las que atiende H2H se encuentra Patricia Williams, de 53 años. Conoció el centro gracias a una amistad y valora su organización, especialmente la disponibilidad de congeladores. Williams se ha visto afectada por los recortes en los beneficios del programa SNAP y acude mensualmente a bancos de alimentos para compensar lo que los cupones de alimentos no cubren, lo que le permite alimentar a sus dos hijos, según explicó.
“Me encanta que tengan congeladores; el centro al que suelo ir normalmente no los tiene y en una ocasión recibí mucha leche en mal estado”, comentó Williams.
El H2H, que opera bajo el auspicio de la organización sin fines de lucro West 40, ha logrado mantener sus actividades gracias a sus vínculos con el GCFD, otros bancos de alimentos y empresas locales. Un estudio fotográfico local dona alimentos sobrantes de sesiones comerciales; por ejemplo, en uno de los congeladores del centro se almacenaban carnes para sándwiches de Subway, verduras y aderezos a granel, junto con yogur y licuados de proteína. También se reciben donaciones de sándwiches y productos de repostería de Starbucks.
Montaje fotográfico de los alimentos del banco de alimentos de Heart 2 Heart durante su reparto de 26 de mayo de 2026. NaBeela Washington / 15 West & Cicero Independiente
De hecho, el propio Walker donaba productos a H2H cuando trabajaba como encargado de la sección de lácteos en un supermercado Mariano’s, antes de incorporarse a West 40.
Las relaciones con otros bancos de alimentos ayudan a evitar el desperdicio de comida y a maximizar los beneficios para los miembros de la comunidad. Cuando un centro tiene exceso de existencias, las dona a otro que pueda encontrar a alguien que las necesite. Por lo general, el H2H actúa como receptor, aceptando productos refrigerados como jugo, leche, huevos y queso, ya que la mayoría de los bancos de alimentos no disponen de espacio de refrigeración adecuado, explicó Walker. El intercambio más reciente tuvo lugar hace tres meses.
Walker y su equipo se esfuerzan por hacer que los usuarios se sientan lo más cómodos posible. El supermercado mantiene sus pasillos y estanterías limpios y organizados, con letreros plastificados que indican los límites de cantidad. El equipo de H2H guía a los usuarios por las distintas secciones, desde productos no perecederos y frutas y verduras hasta alimentos congelados y las estaciones de empaquetado. Posteriormente, los miembros del equipo llevan los carritos con alimentos hasta el estacionamiento y ayudan a los usuarios a cargarlos en sus vehículos.
“Disfrutamos trabajar aquí, servir a nuestra comunidad en su conjunto y conocer a las personas a nivel personal”, comentó Walker.
Anthony Abel Sánches, de 19 años, colabora con H2H desde hace casi dos años. Anteriormente había participado en otros grupos comunitarios, pero sentía que no lograba un cambio real, comentó. En H2H, Sánches siente que puede generar un impacto tangible en la vida de las personas.
Sánches siempre se ha sentido atraído por las labores de impacto comunitario, aunque inicialmente ese interés surgía de un sentimiento de culpa. Le preocupaba que, si no realizaba alguna acción altruista, esto afectaría negativamente a los demás. Sin embargo, su mentalidad ha cambiado gracias a H2H.
“Ahora lo hago porque quiero, no por culpa; realmente me gusta ayudar a la gente a poner comida en su mesa, ya sabes, para alimentar a sus hijos”, dijo Sánches.
Otra beneficiaria, Catherine Méndez, de 24 años, conoció la organización a través de su suegra. Debido al aumento de los precios de los alimentos, suele necesitar más comida hacia finales de mes. Le encanta llevarse yogur, que es el favorito de su hijo de dos años, señaló Méndez.
El H2H no impone restricciones de código postal para sus servicios; la distribución de alimentos se realiza los martes de 1:00 p.m. a 3:00 p.m., los miércoles de 3:00 p. m. a 5:00 p. m., los jueves de 10:00 a. m. al mediodía y los viernes del mediodía a las 2:00 p. m. El centro de distribución ofrece carritos de compra, bolsas y carritos de mano para trasladar los alimentos a los vehículos, tarea en la que colabora el personal del lugar. Los empleados también ayudan a embolsar los productos para las personas con movilidad reducida.
Walker y su equipo esperan, en el futuro, seguir ampliando el centro de distribución y atender a más familias. Su meta siempre es ampliar su alcance entre los miembros de la comunidad, afirmó Walker. Anima a las personas a traer a sus amigos o a repartir folletos con el horario de atención.
Las experiencias que algunas de estas familias comparten con nosotros, ver lo felices que se sienten al recibir ayuda de completos desconocidos y el hecho de que lleguen a conocernos... es algo muy gratificante”, expresó Walker.
Natalia Madrigal es periodista independiente y estudiante de posgrado en la Escuela de Periodismo Medill de la Universidad Northwestern; su trabajo abarca la cultura, el entretenimiento y las historias de la comunidad. Ha escrito para medios universitarios, locales e independientes, abordando temas que dan voz a la diversidad y a las comunidades creativas.
Georgia Rau es escritora y periodista independiente radicada en Evanston, Illinois, centrada en noticias locales y política. Actualmente cursa el tercer año de la carrera de Periodismo y Ciencias Políticas en la Universidad Northwestern.
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